La semana pasada tuve una otitis tremenda, uf! ahora entiendo que los niños no puedan dejar de llorar cuando la sufren. ¡qué dolor tan insoportable!

Y Azahar, que nunca deja de sorprenderme, me sorprendió una vez más. Me cuidó cada día, exactamente con el mismo mimo y cariño que yo la cuido a ella. Me preguntaba cómo me encontraba, me quería poner las gotas al oído.

Es increíble y altamente gratificante cuando, a pesar de las críticas (a veces hirientes) de aquellos que no comparten mi punto de vista de la maternidad, mis esfuerzos y paciencia por una crianza feliz y desde el amor da sus resultados tan pronto.

No sé si será arquitecta, cocinera, artista, ingeniera o bombera, lo que si sé es que será una persona segura de sí misma, feliz y que hará feliz a aquellos que estén con ella.

 

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