Son las 8:00 suena el despertador, aunque yo ya llevo una hora levantada después de una larga noche despertándome para darle agua a una, para que no llore la otra. Me cruzo con, él “Buenos días, ¿qué tal?”, como si no nos hubiésemos visto hace tiempo, porque en realidad aunque nos veamos diariamente, cuesta estar juntos, cuesta tener esos momentos.

Pero a pesar de estos pequeños males, me encanta ser mamá!

Porque me encanta verles sonreir con una sola mirada mía.

Porque me encanta como me reciben cuando regreso a casa después de un día duro.

Porque disfruto viéndoles aprender y descubrir cosas nuevas.

Porque todavía puedo calmar sus pequeños males con un simple beso.

Porque me emociona ver el entusiasmo y la pasión que ponen en las cosas más sencillas.

Porque me hace inmensamente feliz cuando me abrazan fuerte y me dicen “te quiero mucho” (esta es Azahar, Aleix todavía no habla).

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