“Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite”

 – Dr. Jekyll

Cuando nacemos el principal plan que tiene para nosotros la naturaleza es sobrevivir. Alrededor de los dos años la supervivencia ya está garantizada y lo que nos tiene preparado para esta etapa de nuestra vida es aprender a ser independientes, y cómo hace un niño para manifestar su independencia, muy simple: negando al otro. Durante esta etapa de sus vidas la palabra más utilizada es no. Con el no, empieza a expresar lo que el niño no es, puesto que todavía no sabe lo que es. Esa dualidad entre lo que quiere hacer, no entender lo que pasa y el rechazo de los padres, son las rabietas, tan temidas y esperadas, porque cuando nacen todo el mundo te recuerda que tienes que pasar por ellas. Por eso lo más importante es demostrarles que hagan lo que hagan les querremos, aunque no nos guste.

¿Cómo actuar ante las rabietas?

Cuando empiezan a gritar o llorar sin parar y en cualquier lugar, da igual que estés en casa o en el supermercado, para salirse con la suya, por un lado me gustaría desaparecer   y volver cuando todo hubiese pasado y por otro, me siento frustrada por no encontrar la solución adecuada para pararlo.

La autora del libro La Crianza Feliz, Rosa Jové resume en seis puntos la mejor manera de superar una rabieta:

1.- Comprender que los niños no intentan tomarnos el pelo, solo intentan demostrar su independencia.

2.- Dejando que pueda hacer aquello que quiere, siempre que no sea peligroso. La mayoría de las veces que les decimos “no hagas eso”, no son cosas importantes, que lleve una chaqueta u otra no es importante, que quiera comer una chuche, no es importante. El hecho de que el niño pueda experimentar sus propias y sin el rechazo de sus padres les hace más seguro.

3.- Evitando tentaciones. Si hay algo que no quieres que toque o coja, no lo pongamos a la vista ni a mano, así evitaremos muchas rabietas. Si a veces es inevitable pactemos con ellos.

4.- Expresamos nuestra disconformidad pero no atacamos la personalidad del niño o valoramos negativamente su conducta. ¿Cómo se hace? Siguiendo estos tres pasos:

a) Comprensión: primero entendemos que no le guste hacer o decir algo y se lo hacemos saber. “Mamá sabe que no te gusta dar las gracias, tú no has pedido que te den nada”

b) Educación: le enseñamos que se debe hacer o decir en esa situación en concreto. “Sin embargo cuando alguien te ofrece o da algo, se agradece daando las gracias”

c) Elección: dejamos que ellos tomen sus propias decisiones explicándoles las consecuencias de cada decisión.

5.- Permaneciendo a su lado cuando haya estallado emocionalmente, abrazándole para hacerle sentir bien.

6.- Teniendo paciencia ya que las rabietas se pasan con la edad. Llega un día que el niño sabe lo que es y quiere y lo pide sin llevar la contraria a nadie. Normalmente las rabietas duran de los 2 a los 3 años, y ocasionalmente hasta los 5.

Si queremos ayudar a que nuestros hijos sean autónomos, mimémosles cuando sean pequeños, ya que para adquirir la independencia se necesita seguridad y esta solo se consigue con un buen apego.

Fuente: La Crianza Feliz, Rosa Jové

 

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