Dicen que suelen repetirse los patrones de educación y crianza de madres e hijas, que acabas haciendo las cosas que menos te gustaban que tu madre hiciese contigo. Pues bien, me he propuesto cambiar la historia.

Mi pequeña princesa ya cumple dos años la semana que viene, y justo coincidiendo con su aniversario, y con la llegada de mi pequeño príncipe, he decidido empezar este blog. Un lugar en el que compartir mi vida, mis sentimientos y mi punto de vista sobre la maternidad, intercalando pinceladas de creatividad y otras cosas bonitas.

No querré para vosotros lo que de niña no he querido para mí

Mi verdadero reto personal es conseguir una historia distinta. Una historia en la que mis pequeños sepan que pueden contar conmigo.  Que voy a estar ahí y ser fuerte cuando ellos sean débiles, y débil cuando me necesiten más humana y cercana, que voy a equivocarme pero también sabré disculparme. Lucharé por enseñarles el valor de las cosas y prometo luchar por no perder la pasión porque algún día buscarán en mi un referente. Callaré cuando necesiten que les escuche, y no me inventaré las respuestas cuando no las tenga. Les enseñaré y ayudaré a levantarse cada vez que caigan y aceptaré que sus razones sin ser las mías son igual de válidas.

Disfrutaré de este regalo que me ha dado la vida, y prometo no dejar que el pasado condicione mi manera de pensar, hablar y actuar enseñando a mis pequeños con discursos mecánicos programados en mi cerebro porque fue lo que vi y  aprendí cuando era como ellos.

Simplemente estaré ahí, todo lo demás que tenga que ver con sus vidas lo harán ellos mismos.

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